Contaminación en vacaciones, ¿El problema son los residuos, los plásticos o nosotros?

No hay duda que México tiene muchos atractivos turísticos. Playas, bosques, selvas, montañas, etc. Detrás de aquellos bellos paisajes, se esconde una triste realidad, el deterioro y contaminación por el hombre.

El contaminante más criticado y sonado: el plástico, el enemigo del agua salada.

¿Realmente el problema son los plásticos o quienes los usan?

Al término de cada periodo vacacional se escuchan frases como “Los turistas han dejado basura en las playas” o “Cada año queda peor”, pero están lejos de la realidad.

El caso más citado, las playas. Aquellos lugares de sol y arena se han convertido en embotellamientos de gente y residuos, sobre todo en Semana Santa o días veraniegos.

En una caminata de 30 minutos por las playas de Acapulco, recolectamos al menos 2kg de residuos.

Un collage de bolsas, popotes, vasos, colillas y demás piezas que arruinan el paisaje de miles de visitantes. Todos los artículos para la borrachera o fiesta en la playa.

Lo peor de la situación, más allá del aspecto estético, es el grave problema del cual no nos percatamos o no queremos hacerlo. La destrucción de lugares que para muchas personas representa un ingreso.

Todo lo necesario para la fiesta, pero no para la playa. Foto: Recimex

Acabar con la fauna y flora marina y terrestre, con consecuencias catastróficas para el humano.

No se necesita estar en días festivos o de descanso para observar la terrible situación de los diferentes ecosistemas. Basta con ir a cualquier destino cualquier día para ver escenas similares.

La falta de conciencia y educación ambiental puede ser la clave para evitar ver escenarios cómo el mencionado.

No es una cuestión de clases sociales: ricos y pobres contaminan por igual. La diferencia radica en la educación ambiental que estas clases poseen.

Acciones que ya se han referido: popotes reutilizables, bolsas de tela, recipientes para comidas o bebidas, productos cuya vida útil sea mayor al de los materiales desechables, para evitar de esta manera el sobre consumo de los plásticos que comienza a aquejarnos.

Una solución, popotes de silicón o acero inoxidable. Foto: amazon.com

La inversión inmediata en este tipo de productos puede ser alta, pero los beneficios económicos y ecológicos a corto y mediano plazo serán notorios.

¿Realmente se necesita una bolsa de plástico para meter la bebida que se usará en la reunión?

¿Vale la pena dejar de pedir popotes, pero si tirar colillas de cigarros en las finas arenas?

Algo es seguro, cualquier acción que hagamos cómo humanos dejará huella.

La intención: no prohibir, dar un buen uso y evitar sobreconsumo. Saber cuándo realmente vale la pena pedir una bolsa, un popote o algo de plástico.

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